El valor de la reputación en los nuevos liderazgos

Diego Fuentes, director general de INC Consultores

Qué duda cabe que el mundo está sufriendo transformaciones de un nivel de energía nunca visto. La revolución digital, el cambio climático, el fin del patriarcado y el creciente malestar social; son desafíos que demandan al máximo que los líderes empresariales cumplan un rol clave en la recuperación del respeto y confianza de sus grupos de interés, en especial de sus colaboradores-consumidores y ciudadanos-comunidades en donde operan.

Chile, no está ajeno a este fenómeno y está experimentando el fin de un ciclo y un cambio de modelo, que requiere que las organizaciones se adapten con máxima rapidez. Una realidad que demanda nuevos líderes; capaces de conducir con éxito esta crisis y darle sostenibilidad a las empresas, en un escenario creciente de conflictividad y desconfianza. En esta transición de época, la ciudadanía está representando sus pulsiones en tres tipos de liderazgos: aquellos que expresan odio, los que llaman a cambiarlo todo; y quienes se mueven más desde la reflexión y el diálogo para llegar a acuerdos mayoritarios, dejando de lado oportunismos particulares.

Y es así, como no es casualidad que hayamos sido testigos de reflexiones del empresario, Enrique Cuesto, sobre el grupo Latam Airlines en Icare, donde comentó “tuvimos que haber distribuido, de alguna manera, un poco más el éxito, lo bien que nos fue”; o el nuevo presidente de SOFOFA, Richard Von Appen, haciendo un llamado a escuchar más a los grupos de interés para generar diálogos, y aumentar salarios, entre otras acciones.

De hecho, el informe anual Approaching The Future de Corporate Excellence que mide las tendencias más relevantes en gestión de intangibles a nivel mundial; sitúa a los liderazgos responsables y su capacidad de leer el contexto social, como una de las macrotendencias más relevantes que están trabajando las empresas.

Las mal llamadas habilidades blandas; se vuelven atributos indispensables que los tomadores de decisión deben potenciar, con especial foco en la empatía, capacidad de diálogo, inteligencia emocional, transparencia, conexión con el entorno y territorios. Esto, se complementa con la capacidad de tener “inteligencia contextual” y así recibir información estratégica permanente de los grupos para la toma oportuna de decisiones, otro activo clave con el que deben contar los nuevos líderes.

Finalmente, la reputación se trata de hacer y comunicar, intentando ser lo que se quiere parecer. Siendo importante recordar que este intangible, no es nuestro; sino que es la percepción que tienen los demás de nosotros y que se gana obteniendo el respeto, confianza y admiración del resto.

¿Y tú cómo líder responsable qué estás haciendo para construir tu reputación?

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