La responsabilidad social más allá de la pandemia. Artículo de J. Felipe Cajiga en El Financiero

Juan Felipe Cajiga, Director General de INC Consultores México

Es muy seguro de que la actual generación, será testigo de una nueva época que nos aboca a profundas transformaciones sociales, ambientales y económicas.

  • La responsabilidad social empresarial, será un imperativo para todas aquellas organizaciones que busquen enfrentar con éxito las nuevas exigencias y reglas del juego.
  • Mientras no exista una vacuna, los hábitos de higiene y la forma en que trabajamos, son algunos elementos que me atrevo a decir que han cambiado para siempre.

Sin duda la Covid-19 tomó desprevenida a toda la humanidad, no obstante  que  muchas  voces habían alertado que una crisis de salud  podía producirse (Bill Gates y  el Foro Económico de Davós, entre ellas). Llevaban los economistas más agoreros escrutando datos, cifras, series  y gráficos en pos de una crisis que anunciaban por llegar, sin reparar en un virus que escapaba a unos modelos en los que habrá una nueva variable que incorporar: la de las pandemias globales.

Parece que no lo tomamos muy en serio, o pensamos que esto no sería posible en el corto plazo, que sería  una  crisis  que afectaría zonas o poblaciones muy delimitadas.  Lo  que haya  sido, la  verdad es que esto nos demuestra que no estábamos preparados, pero además que los efectos que ha  provocado en toda la vida y la actividad de la humanidad pasarán mucho tiempo para que se estabilicen, lo más probable es que no vuelva a ser igual.

Nuestros hábitos de higiene, la forma en que trabajamos, son tan solo dos elementos que me atrevo a decir que han cambiado para siempre. En tanto no tengamos acceso universal a una vacuna efectiva, los cuidados deberán extenderse por muchos meses más. La actividad social y económica se tendrá que ir normalizando gradualmente, pero los efectos sobre el empleo y la solvencia económica de muchos negocios en especial los pequeños y locales serán herencia de esta crisis.

Vemos como algunas empresas han tomado decisiones  poco  afortunadas  como: recortar a su personal o mantenerlos, pero sin goce de sueldo; no parar sus actividades a pesar de las recomendaciones poniendo en riesgo la salud de sus colaboradores. Esto tendrá necesariamente que pasarles factura. Pues la gente esperará y exigirá conductas diferentes de la empresa.

Resulta extraño  cómo  es que empresas que hace unos meses tenían negocios que se veían boyantes, hoy piden la ayuda  de gobiernos para poder subsistir. No tuvieron  la capacidad de operar un par de meses sin ingresos, suena extraño, ¿no?

La reputación de las empresas no será determinada  por  aspectos  comerciales y económicos exclusivamente. Las empresas se enfrentarán con nuevos retos y redimensionadas expectativas por parte de la sociedad, solo aquellas empresas que entiendan cuál es su rol y propósito social tendrán cierta ventaja con respecto a aquellas que sigan priorizando la obtención de resultados  de  corto  plazo  y  gestionando el valor económico sobre el valor social, en vez de verlos como parte integral de la riqueza y bienestar que deben procurar.

La disposición voluntaria en algunos casos y obligada en otros, de poner  su  capacidad productiva en favor de la producción de insumos necesarios. Es otra gran lección,  que nos habla de la capacidad  de la  empresa  de  aportar  valor  social ante grandes necesidades y retos de la humanidad. El que instalaciones se adapten para la atención de pacientes, el que se utilice el alcohol de sus procesos en producir gel antibacterial, fabricar cubrebocas o ventiladores  serán imágenes  que no se olvidarán fácilmente cuando pensemos en las acciones que hicieron algunas empresas para contribuir a atender los efectos de la pandemia.

La  globalización  ya  de  por  sí  muy  golpeada por algunos personajes políticos, tendrá  quizá  su  mayor  prueba.  Deberá luchar ante medidas proteccionistas de gobiernos con el afán de proteger a las industrias nacionales.  La disminución del  tráfico  de  mercancías  y  de  personas también tendrá un efecto sobre esto. La humanidad está constatando su fragilidad. Deberá reorientar  sus prioridades hacia objetivos más significativos y de largo plazo. Los negocios cambiaran de rumbo o simplemente transformaran sus formas de actuación. Pero en definitiva el cambio será la constante. Lo que les exigirá por un lado mayor innovación, mayor enfoque en las personas y sus necesidades (y no solo hablando de clientes y consumidores, también de sus colaboradores).

El teletrabajo que entró de forma forzada a muchas empresas, que siempre se mantuvieron escépticas de sus beneficios, ahora ven sus virtudes que, ante la necesidad de bajar costos, resulta  una gran alternativa que trae no solo beneficios económicos a la empresa (menos gasto en instalaciones y servicios, por ejemplo), sino también  otros beneficios más  colectivos (menos traslados, menos vehículos en circulación, menor contaminación) y el reto personal de aprender a administrar su tiempo de trabajo aun cuando está en casa.

La verdad es que ni la más terrible crisis social o económica que recordemos haber vivido en los últimos años, tendrá los efectos tan devastadores para muchos que tendrá esta crisis de salud. Simplemente hoy estamos hablando no de los efectos de  rebote  de  la  caída  de  los  precios  del petróleo, o  las  implicaciones económicas de un conflicto político o armado, o de las decisiones de algún gobierno como el norteamericano sobre la moneda o las economías de terceros.

Hoy hablamos de una crisis mundial, en toda  la  extensión  de  la  palabra.  Se  afectará la producción, la venta, las cadenas de suministro, las expectativas de crecimiento, la capacidad de ahorro y de gasto de la gente, tantas cosas y lo peor todas al mismo tiempo.

Comencemos desde ya a pensar y trabajar en lo que tenemos que hacer desde el día 1 después de esta crisis. Estoy seguro de que seremos testigos de una nueva época que nos aboca a profundas transformaciones sociales, ambientales y económicas. Nuestro rol  como  individuos,  como  familias,  como vecinos y  como profesionales será distinto. Más demandante no podemos darnos el lujo  de caer en la  irresponsabilidad de  pensar que simplemente todo pasó.

La responsabilidad social empresarial vista no como algo opcional y virtuoso de algunas empresas, será un imperativo para todas aquellas organizaciones que busquen enfrentar con éxito las nuevas exigencias y reglas del juego (no escritas, pero si exigidas), de ser y hacer  una  empresa centrada en las personas (clientes, colaboradores y su comunidad) y de un liderazgo conducido por un propósito como dos de sus principales características.

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